Ansiedad

Ansiedad: Aprende cómo hacerle frente con estás estrategias

La ansiedad es uno de las emociones y problemas con lo que las personas más tienen que lidiar en la actualidad. Se puede experimentar casi todos los días en diversas dosis; el ritmo de la vida actual y las presiones constantes fomentan su aparición.

Al igual que el resto de emociones, la ansiedad es adaptativa y tiene su razón de ser; entre otras cosas, sirve para activar el cuerpo en situaciones de peligro con el fin de ponerlo a salvo. El problema es cuando esta emoción es más grande que el peligro percibo; ya sea real o imaginario.

Cuando esto pasa, se sobrepasan los recursos cognitivos disponibles, y provoca que la persona se vea imposibilitada para actuar.  

Actualmente, es una gran preocupación pues cada vez hay más personas que sufren de ansiedad y  no son capaces de manejarla. Esta puede afectar la vida en las esferas de lo social, laboral o académica, incluso provocar la aparición de enfermedades físicas y mentales.  

Ninguno está exento de experimentarla, por eso, a continuación  encontrarás algunas estrategias para que sepas cómo hacerle frente.

Estrategias para manejar y controlar la ansiedad

Entender la ansiedad

El primer paso para poder manejar la ansiedad es entenderla; tener claro cuáles son los síntomas de la ansiedad y cómo se manifiesta en nuestro cuerpo y mente es clave para saber cómo debemos actuar.

La ansiedad se caracteriza por un exceso de futuro en nuestra cabeza, es decir, los pensamientos que se vienen a nuestra mente se centran en lo que va a pasar, pero su principal característica es que estos se perciben de forma catastrófica y amenazante.

Estos pensamientos desencadenan los síntomas psicológicos de la ansiedad como la preocupación constante y excesiva, la inquietud, el miedo a perder el control y la sensación de agobio.

A su vez, estos desencadenan los síntomas fisiológicos de la ansiedad como lo es la sudoración, el llanto, el dolor de cabeza, la aceleración del ritmo cardiaco y temblores, entre otros.

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Reinterpretar los pensamientos

Los pensamientos son la clave para controlar la ansiedad y evitar caer en un bucle del que no se saldrá bien librado. Hay que ser capaces de identificar y dialogar con dichos pensamientos catastróficos en el momento en el que se empiecen a  manifestar en el cerebro.

No se trata de ignorarlos, sino de cuestionarlos con el fin de hacer una reestructuración cognitiva. Hay que ser realistas y no magnificarlos, solo de esta forma te podrás sentir mejor.

Hay que preguntarse cuál es la probabilidad de pueda pasar en la realidad; y si ocurre qué es lo peor que puede pasar, qué información tienes a favor y en contra de que pueda suceder. 

También es saludable mirar la ansiedad como un reto y un desafío que hay que afrontar en lugar de verla como una amenaza.

Desviar la atención

Cuando se está sufriendo un ataque de ansiedad, no hay tiempo ni control debatir los pensamientos catastróficos. En este caso hay que desviar el foco de atención para evitar la rumiación y disminuir los síntomas de la ansiedad.

 Ya sea pensar o hacer en otra cosa, cambiar el tema de conversación, llamar a alguien o simplemente ponerse a trabajar en algo, puede ayudar al cerebro a olvidar y calmar la ansiedad.

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Aplicar técnicas de relajación

Las técnicas de relajación son estrategias sencillas y eficaces para controlar la ansiedad. Ayudan a concentrarse en el aquí y el ahora, y se pueden hacer en cualquier lugar.

La respiración profunda es una de ellas; para llevarla a cabo hay respirar con el diafragma lentamente, sostener el aire por unos segundos y luego soltar de forma lenta y pausada.

Otra forma forma es la relajación progresiva, la cual consiste en tensionar todos los músculos del cuerpo y luego irlos  relajando poco a poco. De igual forma la meditación guiada o el yoga ayudan a cumplir el objetivo de manejar la ansiedad.

Estas técnicas, no solo ayudan a reducir la activación fisiológica característica de la ansiedad, sino también, a que seas capaz de controlarla con eficacia y así, evitar la disfuncionalidad que puede provocar esta emoción.

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