cerebro y aprendizaje

8 ideas basadas en funcionamiento del cerebro para potenciar la educación

Nuestra vida es aprendizaje constante. Lo comenzamos hacer desde el primer momento que abrimos los ojos hasta el día que los cerramos para siempre. Y ahí, el cerebro es el principa protagonista.

La educación es la acción principal por la que el cerebro adquiere nueva información; el acto de aprender, ejercita la mente, lo cual se convierte en un factor protector para el cerebro.

Por esta razón, desde siempre se ha buscado la forma de optimizar el proceso educativo; sobre todo en las escuelas, para que le sea más fácil y mejor al cerebro aprehender.

Hoy, gracias a los avances tecnológicos y científicos, se sabe; aunque lo que no se sabe es directamente proporcional, muchísimo sobre el funcionamiento del cerebro, y las implicaciones en el aprendizaje.

Estas ideas basadas en el conocimiento existente, buscan crear estrategias para potenciar la educación. Aquí alguna de ellas.

Cómo aprovechar el funcionamiento del cerebro en la educación

El cerebro es plástico y único

Quizás, la información más importante que se tiene del cerebro, es que este es un órgano increíblemente plástico. En base a la experiencia, puede adaptar su actividad y cambiar su configuración a lo largo de la vida.

Es cierto que el cerebro es más plástico durante la primera infancia; y aunque disminuye, nunca pierde esa característica. Por lo tanto, sin importar la edad siempre es posible adquirir nuevos conocimientos.

Así, la estimulación cognitiva sea esencial durante los primeros años de vida. También implica que cada cerebro es único, por lo que el proceso de educativo; como la evaluación, debería ser flexible; permitir que cada estudiante pueda desarrollar los contenidos de manera en que puedan aprovechar mejor sus capacidades cognitivas.

Es emocional

La evidencia arroja que las emociones participan en la actividad cerebral. De hecho, las decisiones que toma el cerebro están influenciadas en gran medida por lo que sentimos.

De igual forma, las emociones son esenciales para el razonamiento, facilitar la memoria y para fomentar la curiosidad. En definitiva, un “cerebro feliz”, es un cerebro que aprende mejor.

Si se entiende la educación como un proceso de formación para la vida, se comprenderá que la inteligencia emocional resulta imprescindible en este proceso. Como adultos, hay que garantizar climas emocionales positivos a los niños con el fin de facilitarles la adquisición de conocimientos.

Se alimenta de la novedad 

Lo que las neurociencias han arrojado, permite subrayar la importancia de presentar contenidos atractivos, agradables, relevantes y contextualizados para hacer del aprendizaje una experiencia novedosa.

Por muy importante que sea el contenido, si este no es interesante para el cerebro, simplemente no tendrá su atención. Esta, entre otras cosas, es la clave de la memoria, sin embargo solo puede ser sostenida por 15 minutos.

Se ha visto que las personas que muestran curiosidad por aprender, ha permitido que el aprendizaje fuera más fácil. Lo cierto, es que somos curiosos por naturaleza, lo cual ya es una ventaja.

Cerebro y educación

La actividad física mejora el aprendizaje

El ejercicio físico, no solo es importante para tener un cuerpo y corazón saludable. También para el cerebro se ve altamente beneficiado de esta actividad.

Hacer actividad física regularmente potencia el pensamiento creativo, oxigena el cerebro, promueve la neuroplasticidad y hace que se liberen neurotransmisores que mejoran el aprendizaje y el estado de ánimo.

Practicar un ejercicio corto antes de iniciar la jornada académica mejorará en los niños su disposición hacia el aprendizaje; incrementara su motivación y atención.

Necesita prácticar para progresar

La investigación ha demostrado que el cerebro aprende más rápido cuando una información nueva es conectada con otra ya adquirida. Para optimizar la educación es necesario conectar, mediante la recordación, la nueva información, así, será asimilada mejor.

Se ha visto que la práctica hace que se automaticen los procesos mentales, generando que se reduzca el espacio en la memoria de trabajo. La repetición y la práctica funcionan mejor en procesos que puedan ser automatizados como en las matemáticas.

Le justa jugar

El juego es esencial en la escuela primaria porque no solo entretiene y motiva, sino que  beneficia la adquisición de nuevos conocimientos. Estimula la imaginación, el pensamiento creativo, la toma de decisiones, el desarrollo de la prosocialidad  y la autoestima.

Según el tipo de juego que se realice, se refuerza la atención, proceso vital en el aprendizaje. Durante el juego, el cerebro libera dopamina convirtiéndolo en una fuente de recompensa que, en últimas, facilitará el aprendizaje.

El arte mejora el cerebro

Las actividades artísticas favorecen y potencian los procesos cognitivos; la música, el teatro y el baile, por ejemplo, mejoran la capacidad intelectual, las habilidades espaciales. Aumenta la motivación, empatía y memoria semántica, entre otras habilidades sociales, emocionales y cognitivas.

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Es social

El cerebro necesita la socialización y la cooperación para el aprendizaje de comportamientos prosociales, la transmisión de información y la reducción de la ansiedad. Esto es posible gracias a las neuronas espejos, responsables; entre otras cosas, de la transmisión de la cultura y el desarrollo de la empatía.

Todo esto sugiere que en la escuela, los profesores deben favorecer el trabajo y el contacto social. No solo es sentar a los niños juntos o permitiéndoles trabajar en clase. Es crear de espacios donde aprendan la importancia del trabajo grupal, de saber escuchar, de respetar la opinión divergente y de compartir conocimientos con compañeros de otros cursos.

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