Emociones

Técnicas para gestionar y controlar tus emociones

Las emociones hacen parte de la naturaleza humana. Componen la parte más instintiva y primitiva de los seres vivos. De hecho, las emociones se asocian al cerebro reptiliano, es decir, el cerebro de primera adquisición en el desarrollo evolutivo.

En un principio, la función de las emociones era la supervivencia, adaptación y reproducción de la especie. Hoy, siguen cumpliendo las mismas funciones, aunque los “peligros” a los que nos enfrentamos día a día son diferentes.

Las emociones también sirven, entre otras cosas, para asociarnos con las demás personas, para alcanzar objetivos y metas, para adaptarnos a las diversas circunstancias y cumplir con las obligaciones y responsabilidades.

Aquí es importante mencionar que tradicionalmente las emociones se han clasificado en positivas y negativas. Sin embargo, no hay emociones buenas o malas; solo emociones que son expresadas o conceptualizadas de forma negativa o positiva.

Lo malo o negativo, es no saber gestionar las emociones; no saber hacerlo puede llevar a desarrollar comportamientos desadaptativos o  malestares psicológicos. 

Es más, estás emociones catalogadas como “negativas”, tienen beneficios. Por ejemplo, el estrés, puede ayudarnos a cumplir con una entrega importante o superar un objetivo particularmente difícil. Lo malo, repito, es no saber gestionar las emociones.

¿Por qué es importante saber controlar y gestionar las emociones?

La mayoría de las decisiones que tomamos están influenciadas por las emociones.  Dependiendo nuestro estado emocional, podremos funcionar en los diferentes ámbitos de la vida diaria.

Así, la regulación emocional nos puede ayudar a moderar las expresiones que se presentan desproporcionadas o inadecuadas. Por otro lado, nos orientan hacia la motivación y visión de otros sentimientos menos habituales y que conducen al bienestar.

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El proceso de regulación emocional, no cambiara totalmente lo que se siente, pero sí permitirá que su intensidad y duración sea diferente. Pero más importante, manejar las emociones adecuadamente, evitará que actuemos impulsivamente.

La evidencia muestra que aprender y desarrollar habilidades de regulación emocional inserta mejoras en cada aspecto de la vida.

Aprendiendo a controlar las emociones

Distrae tu mente

Si te estás sintiendo enojado, triste o muy estresado, distraer tu mente es una buena técnica para que mantengas esas emociones bajo control.

No se trata que te fuerces a pensar en otra cosa, pues el resultado será totalmente el opuesto; se trata de re-direccionar el foco de tus pensamientos.

Salir a caminar, cambiar de ambiente, pensar en lo que harás en la noche o llamar a algún amigo puede funcionar a restarle intensidad a la emoción.

Esto ayudará a que te calmes y pienses mejor en la situación y lo que puedes hacer. 

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Practica la relajación

Hacer ejercicios de meditación y relajación con frecuencia puede ayudar a disminuir la intensidad de varias emociones como la ansiedad o el estrés.

Practicar ejercicios de respiración sólo cuando aparezca la emoción, no va a funcionar; el entrenamiento constante de estas técnicas, sí.

Tomar unos minutos al día para respirar profundamente y pensar en cosas placenteras para ti, puede ayudarte a lograr la meta de controlar tus emociones.

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Haz ejercicio

La actividad física es otra de las estrategias que puedes usar para controlar y gestionar las emociones.

El ejercicio ayuda a liberar tensión acumulada y que se liberen neurotransmisores relacionados con un mejor estado de ánimo y mayor autoestima.

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Escribe

Esta, quizás, es una de las técnicas más importantes que puede ser de mucha ayuda en la regulación emocional. Escribir lo que sientes, no solo a nivel emocional sino también a nivel fisiológico ayuda a entender y conocer tus propias emociones.

A través de la escritura, primero, vas a poder canalizar lo que sientes logrando mantener la calma; segundo, verás la situación de forma más clara; hará que puedas comprender qué te llevó a reaccionar así, y que mejores tu respuesta al suceso.

Llevar un diario, es una de las mejores cosas que puedes hacer para desarrollar la inteligencia emocional. También puedes escribir una carta compasiva hacia ti mismo. Esta te dará la capacidad de mirar todo de manera objetiva, practicar la validación, compresión e incentivar la toma de mejores decisiones.

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Antes de concluir es necesario que tengas en cuenta dos cosas. Primero, estás técnicas y estrategias para el control y manejo de emociones, no sustituyen en ningún momento la psicoterapia; si estás pasando por un momento donde tu estado de ánimo se encuentra permanentemente alterado, es mejor que busques ayuda profesional.

Segundo, la regulación emocional es una habilidad que no se trabaja de la noche a la mañana; requiere tiempo, compromiso y conocimiento.

¿Quieres aprender y saber cómo controlar y gestionar tus propias emociones? ¡Contáctame!

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