Pornografía en la adolescencia

Pornografía en la adolescencia ¿Cómo afrontarla?

Las redes sociales y el internet en general han creado nuevas formas de interacción y socialización. Los niños y adolescentes de la actualidad serán la primera generación donde su desarrollo va acompañado de estos avances.

Esto supone no solo nuevas formas de interacción, sino también de aprendizaje y experimentación. La sexualidad y el consumo de la pornografía en la adolescencia es justamente uno de estos temas.

Tema que todavía resulta incómodo tocar para cientos de personas y del que pocos están dispuestos a tener una conversación sería y critica. Sin embargo es una realidad, según cifras, más del 80 % de los adolescentes han visto pornografía por lo menos una vez y 8 de cada 10 lo hacen frecuentemente.

En los últimos años se ha producido un gran aumento de violaciones y abusos sexuales. Fenómeno que según muchos profesionales y padres de familia se debe al consumo excesivo de pornografía en la adolescencia. Aseguran que ahí se empapan de conductas agresivas y erróneas sobre la sexualidad y las relaciones afectivas.

pornografía en la adolescencia
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Sobre este punto, en realidad los estudios no son concluyentes; muchos confirman esta creencia, pero los resultados de muchas otras investigaciones afirman lo contrario.

Entonces, ¿Cómo actuar frente a la pornografía durante la adolescencia y la niñez?

¿Cómo actuar frente a la pornografía en la adolescencia?

El peligro no es que los adolescentes vean pornografía, sino que su deseo sexual se esté construyendo sobre cimientos irreales, violentos y desiguales propios de la ficción.

De hecho, muchos adolescentes saben que la pornografía no es real. Sin embargo están constantemente expuestos a otro tipo de contenido todo el tiempo que a la final puede resultar más peligroso que el mismo porno. Así pueden terminar creyendo que su consentimiento, sus deseos o preferencias, o los del resto, no tienen por qué ser tenidos en cuenta.

No se está sugiriendo que la pornografía en la adolescencia sea buena, empero, sí tiene aspectos positivos. Por ejemplo, puede ser un medio para explorar y conocer el cuerpo; para que una persona con problemas de obesidad pueda sentirse mejor al ver que un cuerpo como el suyo es objeto de deseo; o incluso para que alguien de la población LGTBI busque referentes con una identidad sexual similar.

El verdadero problema con la pornografía y la sexualidad es que tanto en la gran mayoría de los colegios y escuelas como en los hogares hay poca educación afectivo-sexual. La formación en relaciones sexuales sanas e igualitarias no hace parte del currículo escolar y los padres ignoran el tema.

Así la pornografía se ha convertido en la maestra y consultorio sobre la sexualidad de los niños y adolescentes. Y esto a la larga puede provocar una serie de confusiones sobre las relaciones, la afectividad y la sexualidad que puede terminar condiciones a patrones poco saludables de comportamiento.

No hay que prohibir que los adolescentes vean pornografía, pero tampoco hay que esperar a que sean grandes para hablarles sobre estos temas. La educación temprana siempre será la clave.

En un mundo de adultos, los adolescentes están preparados para llevar conversaciones de adultos.

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¿Cómo hablarle de pornografía a los adolescentes?

En primer lugar, repito, no hay que demorar la decisión de hablar con los hijos sobre la pornografía. Conviene empezar a una edad temprana; no hay necesidad de mencionar la pornografía. Simplemente se puede aludir diciendo que hay partes de internet que no son para menores.

Ahora, a medida que estos vayan creciendo y entiendan más sobre sexo, se les debe explicar que hay cosas que se ven allí pero que no son reales. Se puede hablar de una industria que comercializa este tipo de actividad y hace ver ciertas acciones como placenteras pero la verdad es que puede haber agresión y abusos.

También habrá que decirles que en la pornografía se muestran prácticas extremas y fabricadas que muchas veces tienen que ver con la sexualidad. A este respecto también se debe hablar de los atributos físicos de los actores, los cuales pueden hacerlos sentir inferiores.

Otro punto que no debe faltar al hablar de pornografía con los adolescentes es el consentimiento. El porno alimenta la idea de que el sexo siempre está disponible y nadie se niega, pero esto no es así en la vida real. Hay que respetar la decisión y la autonomía de todas las personas.

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Lo más importante al hablar sobre sexualidad y pornografía con los más pequeños es hacerlo en un ambiente de confianza y cercanía. Los adultos deben estar en disposición para escuchar y responder a las preguntas de los niños y adolescentes sin escandalizarse o responder con evasivas.

La pornografía puede causar diversos sentimientos en ellos; curiosidad, confusión, disgusto, curiosidad, excitación y/o culpa, lo cual está bien. Es parte del crecimiento y el aprendizaje. Lo que no está bien es que los padres, adultos cuidadores y maestros no estén allí para guiarlos y aclararles todas sus dudas.

1 Comment

  • Excelente artículo, maneja un lenguaje que puede ser comprendido por todo tipo de público, abordando el tema desde la objetividad de la educación sexual.

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